Hemos comentado mucho acerca de las funciones básicas de los programas de mensajería instantánea, sus virtudes, sus novedades técnicas… pero sería bueno aprovechar para recordar algo de lo que también hemos hablado en alguna ocasión y que sin lugar a dudas supone uno de los usos más interesantes de este tipo de programas.
Hace poco conocimos la historia (narrada por el propio periodista) de cómo consiguió ir a socorrer a su mujer, encerrada en una habitación, gracias al Messenger. Al parecer, la mujer se encontraba con sus dos hijos pequeños en casa cuando una corriente de aire cerró la puerta y dejó en el interior, atrapada, a la mujer y en el exterior a los dos niños pequeños.
Después de intentar gritar y que alguien escuchara su voz, la mujer recordó que la habitación tenía ordenador, por lo que lo encendió, buscó el Messenger y al no encontrar a su marido conectado, utilizó a una amiga para que lo avisara. Instantes después, el marido llegó a casa y logró solucionar la situación.
Esto, que es un uso que podría parecer menor y una situación que dentro de lo malo no es de las más graves que podrían darse, sirve para reflexionar acerca de la utilidad que tiene esta forma de comunicación. En una época en la que hay mucha gente que está todo el día conectada, ya sea en el trabajo, ya sea con los dispositivos móviles que tienen messenger y programas similares, es muy sencillo recurrir a ella para poder solucionar los problemas que puedan surgir.
En resumidas cuentas, una historia breve pero significativa de cómo, el messenger, en muchos casos, puede ayudar de manera clara y contundente a poner en contacto personas que, tal vez de otro modo, no llegarían a comunicarse hechos como el narrado en la noticia.