Hay una vieja ley en informática que dice que los programas empiezan a ser importantes cuando alguien se toma la molestia (y la mala “baba”) de desarrollar un virús para ellos. Siguiendo esta máxima, podríamos concluir que el Messenger y los programas de ese tipo han adquirido una relevancia social muy importante pues, por desgracia son, a día de hoy, una fuente y puerta de entrada para los virús en nuestros equipos.
Por fortuna en la mayoría de los casos el peligro puede ser reducido y por lo general eliminado aplicando un poco de sentido común en el uso de los programas. Si la lógica es uno de los grandes aliados a la hora de garantizar parte de la seguridad de nuestro equipo, no lo es menos a la hora de evitar que el uso de programas de mensajería instantánea y chat se convierta en una práctica peligrosa.
No abrir enlaces cuyo sentido sea dudoso. Es cierto que al contrario de lo que ocurre con los emails y demás, los enlaces que nos llegan vía messenger suelen ser de personas de confianza…sin embargo, si un enlace no cuadra, si una manera de expresarse no parece la habitual de uno de nuestros contactos, no deberemos pulsar ni acceder a ningún enlace que se precie. Del mismo modo, los programas que nos lleguen vía messenger también deben ser tenidos como sospechosos mientras no se demuestre lo contrario.
La sencillez, la facilidad con la que este tipo de programas ponen en contacto dos ordenadores hacen que sea un riesgo realmente elevado su uso si se enfoca hacia “el mal”. Lo que antes se lograba con un email que la persona que recibía debía abrir, ahora es sencillo y directo..y sobre todo, el peligro es que se trata de contactos que conocemos.
Por tanto, lógica, un buen antivirús y una dosis de suerte deberían ser nuestros aliados en la lucha contra los virús a través de este popular medio de comunicación entre usuarios.