Nadie puede negar el alcance y la dimensión que han adquirido las redes sociales. Es indudable que su aparición en la vida cotidiana de los usuarios de Internet cambió por completo el uso que de la red de redes se hacía por parte de muchos internautas, y del mismo modo, su influencia en el estatus social offline es innegable.
Por eso, no es de extrañar, que se produzca una nueva amenaza para otros medios tradicionales, en tanto en cuanto se está produciendo un trasvase (a menudo simultáneo) de otros medios a páginas como Tuenti o Facebook. Un dato: durante un partido de fútbol estas redes sociales pueden adquirir tintes de “bar” en cuanto a la cantidad de gente que permanece conectada mientras transcurre el encuentro solo por el hecho de compartir cada minuto del mismo.
Igualmente, el visionado de películas en el ordenador también se completa en muchos casos con comentarios en Tuenti, en salas de chat o a través de programas de mensajería instantánea, que hace que la experiencia, posiblemente solitaria, deje de serlo para convertirse en un acto social.
Por ello no es de extrañar que desde diversas de estas redes sociales, como por ejemplo Tuenti, se hable de competencia directa con la televisión en hora de prime-time, debido al alcance, dimensión e importancia que ha cobrado este tipo de páginas en el día a día de Internet.